A partir de cierta edad, todas las personas desarrollan vista cansada o presbicia: el ojo ya no puede enfocar a diferentes distancias. Las gafas progresivas te permiten volver a ver nítidamente en todas las distancias. Todo en un solo par de gafas.
Con un par de lentes suplantamos tres gafas: para lejos, para cerca y para distancias intermedias. Además, se puede dar preferencia a la zona de visión que más necesites.
A diferencia de las bifocales, con las progresivas tienes visión continua entre distintas zonas visuales, sin que por fuera se note nada.
Ahorras. Sí, ahorras, porque seguro que también has oído hablar de que las lentes progresivas son caras, pero… ¿y comprar tres gafas, una para cada distancia? Las cuentas salen.
Visión nítida y clara siempre. Con las progresivas ves bien siempre. En cambio, las de cerca nunca las tienes a mano cuando las necesitas, y si las has olvidado en casa y quieres ver el celular, te va a resultar complicado. Si usas gafas progresivas tienes un problema menos.
Para casi cualquier graduación. También en distancia intermedia, ideales para trabajar en el ordenador.
Las gafas de lectura suelen ser inapropiadas para el trabajo de oficina. Probablemente lea los documentos con claridad, pero difícilmente reconocerá al compañero que está entrando por la puerta. También le será difícil alternar entre los documentos y su interlocutor durante una reunión importante. ¿Cuáles son las mejores gafas para las personas que padecen presbicia y trabajan con un ordenador?
Las lentes graduadas ocupacionales están especialmente adaptadas a sus necesidades específicas y le permiten adoptar una postura relajada. Estas lentes graduadas ofrecen un campo de visión muy amplio que va desde las distancias cercanas hasta las intermedias (es decir, desde 35 cm hasta los cuatro metros). Eso le permite ver y trabajar de manera óptima justo en el rango de visión que su trabajo le exige. Su cabeza estará en una postura natural y relajada durante todo el día.
Las lentes bifocales marcaron una verdadera revolución en el campo de la óptica y aunque hoy en día están pasadas de moda, debido a la revolucionaria aparición de las lentes progresivas, todavía hay personas que las siguen utilizando.
La lente bifocal nació con el fin de corregir la presbicia o vista cansada; no se trata de una enfermedad como mucha gente piensa, sino de la evolución natural del ojo humano que debido al paso del tiempo pierde capacidad de enfoque. Suele aparecer a los 40 años y uno de los síntomas que más caracterizan a la presbicia es la dificultad para leer la letra pequeña de cerca.
El cristal orgánico es el material más utilizado en las lentes oftálmicas porque es más ligero y seguro que el mineral. Además, se rompe con menos facilidad. Este tipo de cristales están indicados para usarse en todo tipo de ametropías por lo que su uso es mucho mayor que el de los cristales minerales.
Estos cristales son 10 veces más duros que los orgánicos lo que los hace indicadas para niños, deportistas y personas que realicen trabajos peligrosos.
Además de ser un cristal ideal para los lentes ranurados o montados al aire, debido a su gran dureza.
Pesan poco. Este tipo de lentes tienen un índice de refracción más alto que el resto, lo que posibilita la fabricación de cristales más finos y livianos, mejorando la comodidad y la estética del usuario.
Máxima protección del sol. Los lentes de policarbonato ofrecen una protección del 100% contra la los rayos UV, mucho mayor que las lentes construidas de material orgánico.